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Esta es la historia de una chica que adoró un libro, vio volar un sinsajo, silbó una canción, regaló horas sin pasar hambre, postergó una reseña, lloró por dos niñas, dividió en dos su corazón y se lo entregó a un tercero que murió.
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viernes, 22 de julio de 2011
Gale
Gale, nuestro Gale. La verdad esque antes de conocer a Peeta bien, yo estaba con Gale, un hombre fuerte y rebelde capaz de sobrevivir y también provocar una rebelión si se lo propusiera. El mejor amigo de Katniss, su compañero de caza, su amigo de batallas y hazañas contadas, el amigo con el que se apoyaban mutuamente, codo con codo, espalda contra espalda, siempre juntos. Katniss y él tenían una relación especial, más que eso, Katniss no lo sabía, pero Gale estaba enamorado de ella.
Bueno, en fin, Team Gale Team Gale Team Gale, mentira, yo soy mas bien Team Peeta, o no, mejor, yo soy mas bien Team Districtos, jaja eso si ;).
Bueno aquí os dejo unas fotos para que me digáis quien, de vuestra mente no me vale Liam, se parece más.
Primer Gale Hawthorne:
Segundo Gale Hawthorne:
Tercer Gale Hawthorne:
Quarto Gale Hawthorne:
Y nuestro querido Liam (casi todas te odiamos pero eres nuestro Gale ^^)
Bueno, podéis poner a Liam si os apetece, porque es que en verdad yo me lo imaginaba así pero con la piel mas morena, como tiene que ser Katniss... En fin aquí os lo dejo. Comentar!
Besos hungerianos! :)
jueves, 7 de julio de 2011
Gale History
Katniss...
Sólo pensaba en ella. Cuando cazaba conmigo a mi lado y nos lo contábamos todo, cuando la lleve en brazos el día que se torció un tobillo, cuando me enseño a disparar mejor y yo a ella a parar trampas, pero desde el día que nos conocimos nunca más estuvimos solos.
Esos momentos siempre estarán conmigo, pero no ella.
Peeta Mellark...
Ese bastardo que me la había robado. Katniss es mía, y yo soy suyo, ¿ entonces, que nos había pasado?. El Capitolio. El Capitolio me la había robó cómo hicieron con mi padre, me la quitaron sin yo poder hacer nada. Dejándome más sólo que nunca.
No sabía ha que juego jugaba Katniss con Peeta, pero sólo sabía que Katniss no le quería de verdad, y Peeta... bueno ese chico de cabellos rubios tenía una mirada apasionante en sólo escuchar la voz de Katniss... si jugaban los dos a un juego lo hacían muy bien.
Y ahí estaba, moribundo y drogado, encima de la mesa de Kaatniss, en Ciudad Victoria.
Me tendría que haber escapado con ella a los bosques cuando tuve oportunidad, podríamos haber formado una preciosa familia..., pero no, mi conciencia mandaba en mí y decía que siguiese con la rebelión contra el Capitolio. Y, en verdad, lo hacía cada día, me escapaba cada día con Katniss, cazábamos ilegalmente, pero así nos manteníamos con vida, a nosotros y a nuestras familias, siempre uno cubriendo la espalda del otro.
Todavía me acuerdo del día en que me dí cuenta que estaba perdidamente enamorado de ella. En la Herradura, cuando Darius, como siempre, le hacía bromas y le tocaba la trenza para hacerla enfadar, pero esa vez el le decía que le diese un beso. Me ruboricé en tan sólo pensarlo, entonces comprendí que estaba perdido, tal y cómo Peeta.
Siento un murmuro muy cerca de mí, es Katniss. No la oigo bien. Siento una presión y una calidez que invade todo mi cuerpo, y sé que es ella, que me esta besando. No estoy muy seguro de si es un sueño, pero si lo es no quiero despertarme nunca.
Abrí un poco los ojos, sentía sus manos contras las mías, ágiles y suaves,antes, con cicatrices, pero el Capitolio pasó por en medio y se las borró.
-Ei, Catnip-digo en un susurro casi inaudible, pero me oye.
-Ei, Gale- responde mirándome a los ojos, entristecida. Como si ella tenía la culpa de que me hubieran echo esto, pero no, y se lo tenia que decir, pero antes de pensarlo dije:
-Pensaba que ya habías huido- pensando en el día es que me intuyó a que nos fuéramos juntos.
-No me voy a ningún lado-dice sonriéndome- pienso quedarme aquí y provocar todo tipo de problemas.
-Yo también-digo.
Los párpados me empiezan a pesar, le dedico una sonrisa, nada más, y caigo en un sueño profundo cautivado por el efecto de las drogas y, ¿porqué no admitirlo? El de sus ojos. <<Me tenía que haber casado con ella>>.
Sólo pensaba en ella. Cuando cazaba conmigo a mi lado y nos lo contábamos todo, cuando la lleve en brazos el día que se torció un tobillo, cuando me enseño a disparar mejor y yo a ella a parar trampas, pero desde el día que nos conocimos nunca más estuvimos solos.
Esos momentos siempre estarán conmigo, pero no ella.
Peeta Mellark...
Ese bastardo que me la había robado. Katniss es mía, y yo soy suyo, ¿ entonces, que nos había pasado?. El Capitolio. El Capitolio me la había robó cómo hicieron con mi padre, me la quitaron sin yo poder hacer nada. Dejándome más sólo que nunca.
No sabía ha que juego jugaba Katniss con Peeta, pero sólo sabía que Katniss no le quería de verdad, y Peeta... bueno ese chico de cabellos rubios tenía una mirada apasionante en sólo escuchar la voz de Katniss... si jugaban los dos a un juego lo hacían muy bien.
Y ahí estaba, moribundo y drogado, encima de la mesa de Kaatniss, en Ciudad Victoria.
Me tendría que haber escapado con ella a los bosques cuando tuve oportunidad, podríamos haber formado una preciosa familia..., pero no, mi conciencia mandaba en mí y decía que siguiese con la rebelión contra el Capitolio. Y, en verdad, lo hacía cada día, me escapaba cada día con Katniss, cazábamos ilegalmente, pero así nos manteníamos con vida, a nosotros y a nuestras familias, siempre uno cubriendo la espalda del otro.
Todavía me acuerdo del día en que me dí cuenta que estaba perdidamente enamorado de ella. En la Herradura, cuando Darius, como siempre, le hacía bromas y le tocaba la trenza para hacerla enfadar, pero esa vez el le decía que le diese un beso. Me ruboricé en tan sólo pensarlo, entonces comprendí que estaba perdido, tal y cómo Peeta.
Siento un murmuro muy cerca de mí, es Katniss. No la oigo bien. Siento una presión y una calidez que invade todo mi cuerpo, y sé que es ella, que me esta besando. No estoy muy seguro de si es un sueño, pero si lo es no quiero despertarme nunca.
Abrí un poco los ojos, sentía sus manos contras las mías, ágiles y suaves,antes, con cicatrices, pero el Capitolio pasó por en medio y se las borró.
-Ei, Catnip-digo en un susurro casi inaudible, pero me oye.
-Ei, Gale- responde mirándome a los ojos, entristecida. Como si ella tenía la culpa de que me hubieran echo esto, pero no, y se lo tenia que decir, pero antes de pensarlo dije:
-Pensaba que ya habías huido- pensando en el día es que me intuyó a que nos fuéramos juntos.
-No me voy a ningún lado-dice sonriéndome- pienso quedarme aquí y provocar todo tipo de problemas.
-Yo también-digo.
Los párpados me empiezan a pesar, le dedico una sonrisa, nada más, y caigo en un sueño profundo cautivado por el efecto de las drogas y, ¿porqué no admitirlo? El de sus ojos. <<Me tenía que haber casado con ella>>.
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